Los pavimentos ligeros son un sistema de pavimentación muy duradero, pero no eterno. Tarde o temprano, tras años y años de uso y desgaste, es inevitable que haya que sustituirlos por suelos nuevos. La cuestión es: ¿cuándo hay que realizar esa sustitución? Como en Relytec somos muy gallegos, probablemente ya imaginarás cuál va a ser nuestra respuesta… ¡Depende! No todos los espacios registran el mismo nivel de tránsito diario, ni las mismas actividades ni condiciones de higiene, seguridad, temperatura, etc.
Es imposible ir caso por caso, ya que el estado del pavimento ligero depende de su uso habitual. Dicho esto, en Relytec te explicamos los ejemplos más frecuentes para que conozcas las señales de un pavimento ligero que conviene sustituir. Estas señales no siempre resultan evidentes. Aunque la apariencia del pavimento esté deteriorada, es posible que su rendimiento todavía sea bueno. Y al revés: aunque el suelo parezca estar en buen estado, quizá ya acuse algún pequeño detalle que indique que su vida útil está llegando a su fin.
¿Cómo podemos identificar estas señales? Descuida, porque en Relytec te lo vamos a enseñar.
¿Cuál es la vida útil de un pavimento ligero?
A la hora de hablar de lo duradero que es un pavimento resiliente, la realidad es que no te podemos dar una cifra exacta sin hablar primero del espacio donde se instala el pavimento. El lugar es el gran condicionante del rendimiento de un pavimento ligero. Pongamos, por ejemplo, el mismo modelo de pavimento vinílico, apto tanto para una oficina pequeña como para todo un centro comercial. Es el mismo producto, pero claramente va a estar sometido a condiciones de uso diferentes según donde se coloque. El nivel de tránsito de un centro comercial no es comparable al de una oficina de menos de diez empleados.
Dentro de lo que cabe, estos dos ejemplos son más o menos similares. Si empezamos a incluir espacios sanitarios o industriales en la comparación, las condiciones técnicas que debe soportar el pavimento ligero son todavía más diversas y exigentes. Por tanto, la vida útil de un pavimento ligero es muy variable. Esto no quiere decir que no podamos hacer una estimación, todo lo contrario. Sin embargo, primero debemos saber en qué tipo de espacio vamos a realizar la instalación. Por ejemplo, en un espacio comercial, un suelo de linóleo puede durar entre 10 y 25 años, dependiendo de la calidad de su mantenimiento.
Muy importante hacer hincapié en este punto: si no le damos al pavimento el mantenimiento que necesita, entonces, como es lógico, durará mucho menos tiempo. Cae de cajón, pero es un detalle que podemos pasar por alto en el día a día. Aspectos como la correcta limpieza de la superficie, usando los productos adecuados para el material, influyen enormemente en sus prestaciones a largo plazo.
Señales habituales de que ha llegado el momento de sustituir un pavimento ligero

Si notas algunos de estos signos en el pavimento ligero de tu negocio, no los ignores. Aunque sea difícil decirle adiós a tu fiel pavimento, una sustitución a tiempo te evitará muchos problemas.
Desgaste visible en la superficie del pavimento
El desgaste en la superficie del pavimento ligero es la señal más evidente de todas. La decoloración del pavimento es el signo más fácil de detectar, pero, de por sí, no es más que un deterioro estético (que puede ser o no ser relevante para tu negocio). Sin embargo, desde el punto de vista técnico, también debes prestar atención al acabado y pulido de la superficie. Si empiezas a notar la diferencia respecto al producto recién estrenado, entonces es que el pavimento está perdiendo eficacia. Esto significa que es más probable que sufra daños graves si se sigue utilizando, y que pierda sus propiedades antideslizantes, aumentando el riesgo de accidente.
Arañazos, fisuras u otros daños profundos
Aquí es cuando debemos empezar a preocuparnos de verdad. Que el pavimento flexible muestre leves arañazos en su superficie es normal tras cierto tiempo de uso, pero, si esas marcas son profundas, pueden derivar en problemas. Principalmente, no queremos que el suelo posea un mal agarre, ni que los arañazos acaben produciendo fisuras en la superficie. Otro factor a tener en cuenta es la deformación del pavimento por exceso continuado de peso, un posible riesgo de accidente al mover objetos pesados.
Problemas con las juntas
Más allá de la superficie, otros elementos de un pavimento ligero que conviene vigilar son las juntas. Si se produce deterioro en ellas, entonces la fijación del suelo corre peligro. Y, claramente, un pavimento que no se está quieto es un riesgo muy elevado para cualquier usuario. Esto puede estar provocado por diferentes factores, como el desgaste natural de las juntas o la calidad del mantenimiento. Como es una señal de deterioro más compleja, aquí recomendamos contactar con tu instalador para que examine personalmente el estado del suelo.
Exceso de humedad
Existen pavimentos específicos para zonas con humedad, como son los vestuarios de un gimnasio, pero eso no significa que no se vean afectados por un exceso de humedad. Si notas zonas abombadas en la superficie, o incluso zonas por donde se cuela el agua, entonces conviene sustituir el pavimento ligero. Incluso si el pavimento en sí está en buen estado, es posible que haya una fuga bajo su superficie que ocasione esa acumulación de humedad y líquido. De nuevo, contactar con tu instalador es lo más recomendable para solucionar el problema lo antes posible.
Mantenimiento insuficiente
Sobre todo en espacios sanitarios, que la superficie del pavimento resiliente esté limpia es muy importante. No obstante, tras un fuerte deterioro, es posible que las labores de limpieza y mantenimiento ya no garanticen un buen nivel de salubridad. Esto no quiere decir que la limpieza se haya hecho mal, sino que las propiedades del pavimento ligero han empeorado tanto que ya no son propicias para una higiene mínima. Es otro de los motivos por los que contactar con el instalador, para considerar la sustitución del pavimento por uno nuevo y en perfecto estado.
¿Es necesario sustituir el pavimento ligero? ¿No es posible repararlo?
Ojo, que el pavimento flexible se encuentre en mal estado no quiere decir que haya que cambiarlo todo. Muy mala suerte hay que tener para que se haya deteriorado todo el pavimento ligero instalado. En muchas ocasiones, una sustitución parcial es lo más recomendable, sobre todo cuando el pavimento está instalado por módulos. Pero, de hecho, es posible que ni siquiera haga falta hacer ningún cambio. Si el daño está localizado en un área muy pequeña y el resto de la superficie está bien, entonces quizá con reparar esa área sea más que suficiente.
Como instaladores, podemos aplicar nuevos tratamientos para recuperar las prestaciones que el suelo ha perdido. Esto evita tener que realizar un proyecto más complejo, y, generalmente, es la opción más rápida. De nuevo, tu instalador se encargará de estudiar el estado del pavimento flexible y te asesorará como mejor considere. Ten en cuenta que, aunque una reparación sea factible, a largo plazo una sustitución puede seguir siendo lo más recomendable.
¿Qué debes tener en cuenta al sustituir un pavimento resiliente?

Naturalmente, la sustitución de un pavimento ligero no es decisión que tomar a la ligera, ni tampoco hay que conformarse con cambiar un pavimento viejo por el mismo modelo pero nuevo de paquete. Cuando procedemos a sustituir un suelo anticuado, primero debemos examinar por qué se encuentra en tal estado. Si se ha desgastado tras unos 30 años de uso, entra dentro de lo normal. Pero, si el cambio ocurre tras sólo cinco años, entonces conviene preguntarse por qué. Son casos extremos, por supuesto, pero queremos que entiendas que esto es un proceso medido.
Ante todo, una sustitución del pavimento resiliente nos permite mejorar las prestaciones de las superficies del espacio. Es decir, el objetivo del cambio no es únicamente la renovación del suelo, sino también asegurar que el nuevo modelo goza de una vida útil más larga. Por una parte, podemos escoger un tipo de pavimento más adecuado para el negocio, pero, además, los pavimentos ligeros no paran de evolucionar. Un suelo de hace cinco años nada tiene que ver con uno desarrollado en el último año. En Relytec te aseguramos que notarás la diferencia entre uno y otro.